Por primera vez desde su estatización en 2008, Aerolíneas Argentinas ha registrado un resultado económico anual positivo. Según datos publicados por la Oficina Nacional de Presupuesto, la compañía aérea cerró el año 2024 con un saldo favorable de $156.323,9 millones.
A nivel operativo, la empresa obtuvo una ganancia de 20,7 millones de dólares en términos de EBIT (Earnings Before Interest and Taxes). Este indicador es utilizado en la industria aerocomercial para evaluar el resultado del núcleo de la operación de cualquier aerolínea y sirve como referencia para comparar resultados entre empresas.
La diferencia entre el resultado económico de $156.000 millones y el operativo (EBIT) de 20,7 millones de dólares se debe a la contabilización de ingresos financieros, impositivos y otros factores no operativos.
Según datos oficiales, la empresa recibió $58.732,7 millones por parte del Tesoro Nacional, destinados a un plan de reducción de personal. Al cuarto trimestre de 2024, la dotación de personal se redujo a 10.401 empleados, lo que implica una baja interanual de 1.528 trabajadores.
Este resultado positivo se logró gracias a una política agresiva de reducción de costos, que incluyó una disminución cercana al 15% en la planta de personal, llevando el número de empleados al nivel más bajo en 14 años y logrando el menor promedio de empleados por avión en la historia de la compañía.
Sin embargo, se trata de un resultado preliminar que está siendo corroborado por un auditor externo y será oficializado una vez finalizado dicho proceso y aprobado por la asamblea de accionistas.
Desde su estatización en 2008, Aerolíneas Argentinas tuvo un déficit operativo anual promedio de cerca de 400 millones de dólares. En 2023, esa pérdida alcanzó los 390 millones de dólares. La gestión de la compañía se enfocó desde diciembre de 2023 en realizar las transformaciones necesarias para dejar a la empresa en condiciones para ser privatizada.
De acuerdo al balance presentado por la empresa, en 2024 los ingresos corrientes fueron de $3.075.067 millones, mientras que los gastos corrientes alcanzaron los $2.918.743,1 millones, resultando en el mencionado superávit económico de $156.323,9 millones.
Los resultados fueron consecuencia de la venta de 18.391.301 tickets, con una mayoría en vuelos de cabotaje (10.161.301 pasajeros). También se destacaron los vuelos regionales (1.770.029 pasajeros) y los que tuvieron destino a Europa (392.809 pasajeros), Interamérica (388.021) y Estados Unidos (325.200).